- Opinion
- 05.02.2017
ELECCIONES LEGISLATIVAS 2017
El baile del Cambiemos porteño
Tras la reunión del presidente Macri y la cúpula de la UCR, en la que acordaron armar el frente en la Ciudad, las conversaciones entre los dirigentes locales siguen estancadas. La duda de Lousteau.

Como en un partido de tenis, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y Lousteau se pasan la pelota: Lousteau dice que Larreta no quiere armar Cambiemos en la Ciudad; Larreta dice que Lousteau está muy bien como embajador de los Estados Unidos de Macri y que criticar la gestión porteña es criticar al presidente. La competencia dialógica podría seguir todo el año, si no fuera porque Macri bajó el mandato de que tiene que haber un único frente Cambiemos. La duda es si eso será realmente posible.

El énfasis está puesto en evitar las internas y armar el frente Cambiemos en todas las provincias, lo que incluye la Ciudad de Buenos Aires, donde no sólo no existe sino que la UCR porteña tiene su propio proyecto para desbancar al macrismo.
¿Qué dicen los radicales? “No hay conversaciones”. Y agregan: “La condición para sentarse a hablar es que haya primarias”. En concreto, los correligionarios advierten que no los van a convencer con un par de lugares en las listas y que lo que demandan es que Lousteau compita contra el resto de los candidatos. Algo que, aseguran, eriza los pelos de la espalda de Larreta. Los macristas retrucan que el acuerdo no está tan lejos: “Con una combinación de lugares en las listas y de cargos, tenemos confianza en que van a arreglar. No creemos que vaya a haber internas”, dicen los que están en la rosca.
¿Qué dicen en la Coalición Cívica? “Lo de la Ciudad está bien jodido, especialmente entre la UCR y el PRO. No se ponen de acuerdo. Viene difícil la posibilidad de que se sienten los tres partidos”. Los lilitos, que abandonaron el bloque de ECO el año pasado, destacan su buena predisposición a hablar con todos: con Lousteau, a quien acompañaron en sus incursiones porteñas del año pasado, y también con Larreta, con el que recientemente cenó Carrió con la compañía de María Eugenia Vidal y el vicejefe de Gabinete nacional, Mario Quintana. “Hablar, hablamos con todos, pero no hubo ningún tipo de avance”, indicó un dirigente que talla en las negociaciones porteñas.
La competencia dialógica entre Larreta y Lousteau podría seguir todo el año, si no fuera porque Macri bajó el mandato de que tiene que haber un único frente Cambiemos.

Tampoco el jefe de Gobierno termina de resolver si desdoblará las elecciones porteñas o si esta vez las intentará unificar con las nacionales. Hay voces que indican que Larreta se inclina por la segunda opción, pero nada está cerrado hasta que no se haga el anuncio formal. En ese caso, el jefe de Gobierno requeriría que la Legislatura le apruebe una ley, dado que el marco actual no permite que las elecciones porteñas sean al mismo tiempo que las nacionales.
Si la alianza de los tres espacios se concreta en la Ciudad, está claro que las chances electorales se consolidan de forma casi irreversible. En términos de bancas en la Legislatura, también produciría una suerte de súper-bloque oficialista que hasta ahora no existe de esa forma, más allá de cómo juegan cada uno de los espacios para acompañar las leyes macristas o no. La clave es cuánto piensa ceder Larreta en función de consolidar esa mayoría. ¿Está dispuesto a entregar ministerios a los radicales, algo que ni en el Gobierno nacional ha sido dispuesto con generosidad? ¿Se jugará a ir a una interna con Lousteau en 2019 por la jefatura de Gobierno (y por el futuro de su carrera política)? ¿Hasta qué punto se va a involucrar el presidente para forzar un acuerdo porteño? Todas preguntas que todavía no tiene respuesta. Algunas de ellas seguramente se despejarán antes que termine este 2017 cargado de elecciones.
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- Werner Pertot
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