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- 01.07.2014
El bar temático "Un café con Perón" invita a conocer la historia y ver al líder peronista
"Un Café con Perón" es un bar temático que funciona en la planta baja de la antigua casona que fue parte de la residencia presidencial hasta 1955, en Austria 2395, en el que su anfitrión es el propio Juan Domingo Perón.
Cientos de anécdotas genera la presencia del General, surgido de las manos del artista plástico Fernando Pugliese, como la de Antonio Cafiero, que cuando llegó al Café y lo vio allí sentado, tan real, dijo: "Mi general, y yo que creí que no lo iba a ver nunca más. Vamos a tomar un café".
La anécdota la cuenta Lorenzo Pepe que, junto con Cafiero, fue uno de los pocos dirigentes que hoy pueden acreditar que conocieron y compartieron charlas con Perón.
Pepe -quien hoy es el presidente del Instituto Nacional Juan Domingo Perón que también funciona allí, en la misma casona de la calle Austria del barrio porteño de Recoleta- admite que si tuviera que pensar a quién le gustaría ver sentado allí en esa mesa frente a Perón vivo, sería a "él mismo".
"Un Café con Perón" se inauguró en el 2010 luego de un cuidadoso trabajo de restauración que rescató sus pisos de damero, la boiserie de sus paredes y los vidrios biselados de sus ventanales.
Recorriendo el Café se puede disfrutar de un recorrido histórico, con fotos y objetos de la época en la que Perón y Eva vivieron en esa casona, y también de libros que edita "Pueblo Heredero", la editorial del Instituto, que recorren la vida de Perón, su filosofía y su obra.
En "Un Café con Perón" funciona también un microcine donde se exhiben películas documentales referidas a la historia del peronismo y a sus hitos más importantes, y los visitantes pueden sacarse una foto sentados en la misma mesa de Perón.
El bar cuenta con computadoras con acceso a internet, un patio con juegos infantiles y una vitrina en la que se pueden adquirir recuerdos de Perón y Evita en la forma de lapiceras, encendedores, mates, termos, bombillas, postales, llaveros y miniaturas.
En ese edificio al que se ingresa por escalinatas de mármol vivió el mayordomo de la Residencia Presidencial, que vivía con su esposa, sus hijas y su hermana, Irma, que estaba dedicada a atender a Evita.
Esa casona fue la única que quedó en pie de lo que fue el antiguo predio que ocupó el Palacio Unzué, donde estuvo la residencia presidencial hasta 1955, luego "de un sospechoso incendio" que tuvo lugar luego que la Revolución Liberadora derrocara a Perón, según Lorenzo Pepe.
Flores y velas eran dejadas en la puerta de ese edificio, mientras Eva Perón agonizaba allí adentro, pero también fue sobre la calle Austria donde en un cartel se leía "Viva el Cáncer" mientras Evita ya casi moría.
Cientos de anécdotas genera la presencia del General, surgido de las manos del artista plástico Fernando Pugliese, como la de Antonio Cafiero, que cuando llegó al Café y lo vio allí sentado, tan real, dijo: "Mi general, y yo que creí que no lo iba a ver nunca más. Vamos a tomar un café".
La anécdota la cuenta Lorenzo Pepe que, junto con Cafiero, fue uno de los pocos dirigentes que hoy pueden acreditar que conocieron y compartieron charlas con Perón.
Pepe -quien hoy es el presidente del Instituto Nacional Juan Domingo Perón que también funciona allí, en la misma casona de la calle Austria del barrio porteño de Recoleta- admite que si tuviera que pensar a quién le gustaría ver sentado allí en esa mesa frente a Perón vivo, sería a "él mismo".
"Un Café con Perón" se inauguró en el 2010 luego de un cuidadoso trabajo de restauración que rescató sus pisos de damero, la boiserie de sus paredes y los vidrios biselados de sus ventanales.
Recorriendo el Café se puede disfrutar de un recorrido histórico, con fotos y objetos de la época en la que Perón y Eva vivieron en esa casona, y también de libros que edita "Pueblo Heredero", la editorial del Instituto, que recorren la vida de Perón, su filosofía y su obra.
En "Un Café con Perón" funciona también un microcine donde se exhiben películas documentales referidas a la historia del peronismo y a sus hitos más importantes, y los visitantes pueden sacarse una foto sentados en la misma mesa de Perón.
El bar cuenta con computadoras con acceso a internet, un patio con juegos infantiles y una vitrina en la que se pueden adquirir recuerdos de Perón y Evita en la forma de lapiceras, encendedores, mates, termos, bombillas, postales, llaveros y miniaturas.
En ese edificio al que se ingresa por escalinatas de mármol vivió el mayordomo de la Residencia Presidencial, que vivía con su esposa, sus hijas y su hermana, Irma, que estaba dedicada a atender a Evita.
Esa casona fue la única que quedó en pie de lo que fue el antiguo predio que ocupó el Palacio Unzué, donde estuvo la residencia presidencial hasta 1955, luego "de un sospechoso incendio" que tuvo lugar luego que la Revolución Liberadora derrocara a Perón, según Lorenzo Pepe.
Flores y velas eran dejadas en la puerta de ese edificio, mientras Eva Perón agonizaba allí adentro, pero también fue sobre la calle Austria donde en un cartel se leía "Viva el Cáncer" mientras Evita ya casi moría.
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