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- 27.06.2014
Sol Marianela: “no hay cosa más punk que hacer lo que se te cante”
Por Sebastián Scigliano
Quienes la conocieron primero, hablaban de la chica del pelo rosa que subía sus canciones a you tube, que escribía como una adolescente a destiempo, retraída pero feliz, y cantaba rabiosa y dulcemente a la vez. Y que vivía en algún lugar de eso que la jerga conurbana llama como “el oeste”, pero que no era necesariamente de ahí. Efectivamente, Sol Marianela nació y se crió en Villa Gesell, y de ese pequeño mito que es viajar de la playa a la ciudad y de afuera hacia adentro a la vez, extrajo un puñado de canciones que dieron forma a su primer celebrado disco, Hasta Nunca, que está presentando por estos días, y que la convierte en una saludable novedad de la escena alternativa local.
¿Sobre qué escribís canciones? Porque lo que parece es que tenés la tendencia a hacer de escenas cotidianas, cosas trascendentes.
Escribo sobre cosas que me pasan, un poco de todo. La vida, amigos, ex novios, cualquier cosa. Pero cosas importantes, que tienen algo importante. Es que mi vida es muy cotidiana, no podría escribir sobre cosas más mágicas, o extravagantes, no tendrían que ver conmigo. Me parece importante escribir sobre lo que se y sobre lo que vivo. Igual, después del disco, que me quedó muy personal, estoy tratando de salir de esa temática.
Sin embargo, no pareces uan chica con una vida muy cotidiana.
Ayer estaba pensando que tengo ese trastorno de atención, que tienen los chicos. Tiendo a ser hieperactiva, y cuando las cosas no son rápidas, me empiezo a bajonear, que es algo que me pasa mucho. No estoy acostumbrada a que la vida sea así, como tranquila. Ahora estoy desesperada por ensayar, por ejemplo, y toco el sábado, y venimos tocando todas las semanas, y no quiero parar. Por mí, tocaría todo el tiempo.
¿Cómo vivís este momento de popularidad?
Tengo que aprovechar este momento. Pero en realidad es un momento bastante tranquilo, aunque no parezca. Es raro, porque tocamos dos veces por semana y me parece poco. No me gusta ensayar mucho, porque me parece poco fresco; si fuera por mí, tocaría en vivo y nada más.
¿Cómo creés que aparecen las influencias en tu música? Me refiero a tu viejo ligado al rock de los ´80, o a la cercanía a artistas como Boom Boom Kid, por ejemplo.
En un momento pensé que no tenía muchas influencias, pero pensándolo un poco mejor, sí, hay algunas, claro. Y son re marcadas, es cierto. Sobre todo Boom Boom Kid. Antes mi referencia principal era Kurt Cobain, pero por suerte lo dejé ahora, porque no me quiero suicidar.
Bueno, pero puede ser solo una influencia musical.
No, pero yo tomaba lo peor. Tomo la vida de las personas, no la música, porque la música la hago como me sale, no me preocupo mucho por eso, trato de no robar mucho. Igual, están marcadas las influencias, se sienten. Particularmente con Boom Boom Kid, siento como si fuera un tío. Lo vi dos veces en mi vida, y su manera de realizar las cosas es una referencia sumamente importante, además porque no tengo muchos amigos del punk, que es el lugar al que hace unos diez años que creo que pertenezco, aunque no me encuentro mucho en el movimiento punk hoy por hoy.
No se si BBK se reconocería ahora como parte del punk.
Es que es eso. Yo me siento parte del movimiento, pero no comparto lo que es el punk hoy por hoy, no me paso todo el día escuchando bandas punk. Es más desde la ideología, y desde ahí, él es un punk.
Hay una diferenciación desde lo estrictamente musical, igual.
Sí, pero no hay cosa más punk que hacer lo que se te cante. El otro día estaba haciendo un tema lleno de distorsiones, pero que era un vals. Un vals punk.
¿Cómo te llevás con el público?
Me llevo re bien. Sobre todo ahora, que se está empezando a repetir mucho la gente, y eso me llama la atención. Al principio, siempre son tus amigos los que te van a ver, pero ahora ya no son mis amigos, ya está, ya me vieron todos, ya les fallé, ya me fallaron, y ahora no, pero igual es gente que veo dos veces y ya está, son mis amigos al toque. El otro día fui a tocar y terminé hablando con unas chicas que están viniendo seguido y terminamos tomando una cerveza, me llevo bien con eso.
Parte de tu popularidad se desarrolló en las redes sociales, que es por donde la gente te empezó a conocer. ¿Cómo fue eso?
Cuando vivía en Villa Gesell era muy popular allá, llenaba la calle con mis afiches, “hoy toca Sol”, decía, y listo, ya estaba, no había muchas chicas que tocaran así que con eso alcanzaba. Acá es diferente, me vine a vivir al oeste y mi “popularidad” en las redes se dio por necesidad. Me vine a vivir a Morón y no tenía ni idea de qué era Morón, para mí Morón y Munro eran lo mismo, porque sonaban parecido. Lo que empecé a hacer cuando vine acá, a falta de amigos, fue empezar a generarme un movimiento, o una escena o un grupo de personas que estuvieran relacionados con lo que a mí me gusta, y me hice un facebook y empecé a agregar gente, así de sencillo. Y como mis estados son medio graciosos o muy depresivos, que por eso terminan siendo graciosos, se me dio esa “popularidad”. Y de eso vino que toda esa gente también empezara a conocer mi música. Y como en Gesell tenía mucha vida afuera y acá no, porque no me gusta la ciudad, no me voy a acostumbrar nunca, no me gusta la sombra, no me gusta que no haya pasto, no me gusta no poder ir al mar, y entonces me paso todo el tiempo encerrada, y paso mucho tiempo en internet, y ahí me conocieron. De mis estados llegaron a mis canciones.
Sos consciente que eso se transformó en un disco muy bien considerado, después.
Sí. Le agradezco a las redes sociales. Si no fuera por ellas, nada de esto hubiera pasado. Es más barato que ir a pegar afiches.
No parece que te guste mucho voivir en la ciudad. ¿Fantaseás con volver a Gesell?
No, no me gusta más Gesell, lo amo, pero no. Hay una frase de una canción, no se si de Sabina, que dice algo así como que al lugar en el que fuiste feliz, no deberías tratar de volver. Yo ya la pasé muy bien en Gesell, fui muy libre, muy activa, pero ya no es lo que era antes, ya no viven las personas que vivían antes, no hay la seguridad que había antes y me da pánico, no quiero ni ir un fin de semana a ver a mi mamá. Pienso que me van a matar; soy un poco extremista, por ahí. Igual, tengo muchos amigos que están volviendo, por alguna u otra razón.
Igual, se te nota la nostalgia.
Trato de conservar la energía, de cerrar los ojos y escribir como cuando estaba allá y era feliz. Pero, bueno, estoy acá, con colectivos, combinaciones, SUBE.
¿Por qué el oeste?
Me vine acá de casualidad, por el bajista de mi banda, que ahora es el guitarrista, y que vivía por acá. Era este o cualquier lugar. Desde hace un tiempo estoy en Ituzauingó, que es re lindo, es como una especie de Gesell, que tiene vías en vez de mar, y me oriento por eso, las calles que terminan en las vías como si fuera el mar.
¿Para dónde vas?
Espero que me banda se cope y me acompañe. Quiero tocar mucho, pero quiero que mis recitales se vuelvan más activos. Ahora ya está, ya grabé el disco, con lo más maduro que tenía, lo más nuevo, y está bien que sea prolijo, pero tengo ganas de sacar mi lado más punk, desde la actitud y desde las letras. Quiero recitales más activos, que la gente no esté escuchando sentada, quiero que la gente vaya y salga transpirada y cansada, igual que yo.
Quienes la conocieron primero, hablaban de la chica del pelo rosa que subía sus canciones a you tube, que escribía como una adolescente a destiempo, retraída pero feliz, y cantaba rabiosa y dulcemente a la vez. Y que vivía en algún lugar de eso que la jerga conurbana llama como “el oeste”, pero que no era necesariamente de ahí. Efectivamente, Sol Marianela nació y se crió en Villa Gesell, y de ese pequeño mito que es viajar de la playa a la ciudad y de afuera hacia adentro a la vez, extrajo un puñado de canciones que dieron forma a su primer celebrado disco, Hasta Nunca, que está presentando por estos días, y que la convierte en una saludable novedad de la escena alternativa local.
¿Sobre qué escribís canciones? Porque lo que parece es que tenés la tendencia a hacer de escenas cotidianas, cosas trascendentes.
Escribo sobre cosas que me pasan, un poco de todo. La vida, amigos, ex novios, cualquier cosa. Pero cosas importantes, que tienen algo importante. Es que mi vida es muy cotidiana, no podría escribir sobre cosas más mágicas, o extravagantes, no tendrían que ver conmigo. Me parece importante escribir sobre lo que se y sobre lo que vivo. Igual, después del disco, que me quedó muy personal, estoy tratando de salir de esa temática.
Sin embargo, no pareces uan chica con una vida muy cotidiana.
Ayer estaba pensando que tengo ese trastorno de atención, que tienen los chicos. Tiendo a ser hieperactiva, y cuando las cosas no son rápidas, me empiezo a bajonear, que es algo que me pasa mucho. No estoy acostumbrada a que la vida sea así, como tranquila. Ahora estoy desesperada por ensayar, por ejemplo, y toco el sábado, y venimos tocando todas las semanas, y no quiero parar. Por mí, tocaría todo el tiempo.
¿Cómo vivís este momento de popularidad?
Tengo que aprovechar este momento. Pero en realidad es un momento bastante tranquilo, aunque no parezca. Es raro, porque tocamos dos veces por semana y me parece poco. No me gusta ensayar mucho, porque me parece poco fresco; si fuera por mí, tocaría en vivo y nada más.
¿Cómo creés que aparecen las influencias en tu música? Me refiero a tu viejo ligado al rock de los ´80, o a la cercanía a artistas como Boom Boom Kid, por ejemplo.
En un momento pensé que no tenía muchas influencias, pero pensándolo un poco mejor, sí, hay algunas, claro. Y son re marcadas, es cierto. Sobre todo Boom Boom Kid. Antes mi referencia principal era Kurt Cobain, pero por suerte lo dejé ahora, porque no me quiero suicidar.
Bueno, pero puede ser solo una influencia musical.
No, pero yo tomaba lo peor. Tomo la vida de las personas, no la música, porque la música la hago como me sale, no me preocupo mucho por eso, trato de no robar mucho. Igual, están marcadas las influencias, se sienten. Particularmente con Boom Boom Kid, siento como si fuera un tío. Lo vi dos veces en mi vida, y su manera de realizar las cosas es una referencia sumamente importante, además porque no tengo muchos amigos del punk, que es el lugar al que hace unos diez años que creo que pertenezco, aunque no me encuentro mucho en el movimiento punk hoy por hoy.
No se si BBK se reconocería ahora como parte del punk.
Es que es eso. Yo me siento parte del movimiento, pero no comparto lo que es el punk hoy por hoy, no me paso todo el día escuchando bandas punk. Es más desde la ideología, y desde ahí, él es un punk.
Hay una diferenciación desde lo estrictamente musical, igual.
Sí, pero no hay cosa más punk que hacer lo que se te cante. El otro día estaba haciendo un tema lleno de distorsiones, pero que era un vals. Un vals punk.
¿Cómo te llevás con el público?
Me llevo re bien. Sobre todo ahora, que se está empezando a repetir mucho la gente, y eso me llama la atención. Al principio, siempre son tus amigos los que te van a ver, pero ahora ya no son mis amigos, ya está, ya me vieron todos, ya les fallé, ya me fallaron, y ahora no, pero igual es gente que veo dos veces y ya está, son mis amigos al toque. El otro día fui a tocar y terminé hablando con unas chicas que están viniendo seguido y terminamos tomando una cerveza, me llevo bien con eso.
Parte de tu popularidad se desarrolló en las redes sociales, que es por donde la gente te empezó a conocer. ¿Cómo fue eso?
Cuando vivía en Villa Gesell era muy popular allá, llenaba la calle con mis afiches, “hoy toca Sol”, decía, y listo, ya estaba, no había muchas chicas que tocaran así que con eso alcanzaba. Acá es diferente, me vine a vivir al oeste y mi “popularidad” en las redes se dio por necesidad. Me vine a vivir a Morón y no tenía ni idea de qué era Morón, para mí Morón y Munro eran lo mismo, porque sonaban parecido. Lo que empecé a hacer cuando vine acá, a falta de amigos, fue empezar a generarme un movimiento, o una escena o un grupo de personas que estuvieran relacionados con lo que a mí me gusta, y me hice un facebook y empecé a agregar gente, así de sencillo. Y como mis estados son medio graciosos o muy depresivos, que por eso terminan siendo graciosos, se me dio esa “popularidad”. Y de eso vino que toda esa gente también empezara a conocer mi música. Y como en Gesell tenía mucha vida afuera y acá no, porque no me gusta la ciudad, no me voy a acostumbrar nunca, no me gusta la sombra, no me gusta que no haya pasto, no me gusta no poder ir al mar, y entonces me paso todo el tiempo encerrada, y paso mucho tiempo en internet, y ahí me conocieron. De mis estados llegaron a mis canciones.
Sos consciente que eso se transformó en un disco muy bien considerado, después.
Sí. Le agradezco a las redes sociales. Si no fuera por ellas, nada de esto hubiera pasado. Es más barato que ir a pegar afiches.
No parece que te guste mucho voivir en la ciudad. ¿Fantaseás con volver a Gesell?
No, no me gusta más Gesell, lo amo, pero no. Hay una frase de una canción, no se si de Sabina, que dice algo así como que al lugar en el que fuiste feliz, no deberías tratar de volver. Yo ya la pasé muy bien en Gesell, fui muy libre, muy activa, pero ya no es lo que era antes, ya no viven las personas que vivían antes, no hay la seguridad que había antes y me da pánico, no quiero ni ir un fin de semana a ver a mi mamá. Pienso que me van a matar; soy un poco extremista, por ahí. Igual, tengo muchos amigos que están volviendo, por alguna u otra razón.
Igual, se te nota la nostalgia.
Trato de conservar la energía, de cerrar los ojos y escribir como cuando estaba allá y era feliz. Pero, bueno, estoy acá, con colectivos, combinaciones, SUBE.
¿Por qué el oeste?
Me vine acá de casualidad, por el bajista de mi banda, que ahora es el guitarrista, y que vivía por acá. Era este o cualquier lugar. Desde hace un tiempo estoy en Ituzauingó, que es re lindo, es como una especie de Gesell, que tiene vías en vez de mar, y me oriento por eso, las calles que terminan en las vías como si fuera el mar.
¿Para dónde vas?
Espero que me banda se cope y me acompañe. Quiero tocar mucho, pero quiero que mis recitales se vuelvan más activos. Ahora ya está, ya grabé el disco, con lo más maduro que tenía, lo más nuevo, y está bien que sea prolijo, pero tengo ganas de sacar mi lado más punk, desde la actitud y desde las letras. Quiero recitales más activos, que la gente no esté escuchando sentada, quiero que la gente vaya y salga transpirada y cansada, igual que yo.
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