El debut de la selección nacional en el Mundial dejó desierta a la Ciudad

La fuerte expectativa por el primer partido de Argentina hizo que la Capital Federal quedara con escasos vehículos en las calles y pocos transeúntes, muchos con banderas y gorros celestes y blancos.

Tranquila y a la espera del partido que la escuadra argentina disputa con la de Bosnia en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, la gente se reunió en sus casas o en bares para esperar el inicio del encuentro.

La ciudad de Buenos Aires se mostraba con poco tránsito en el centro y desiertos los alrededores del Obelisco, tradicional punto de encuentro para festejar los triunfos futboleros.

En el Aldo`s bar de San Telmo -Moreno 372-, a media tarde comenzó el recambio de comensales: se iba la gente que fue almorzar celebrando el Día del Padre y llegaba los que iban para ver el mundial, con la ilusión de ganar la botella de vino tinto que los dueños prometieron regalar a cada uno si hoy gana Argentina.

Ya de noche, y pese al frío, cientos de personas sentadas sobre el césped en la plaza San Martín del barrio de Retiro esperaban el partido con banderas, gorros y trompetas en grupos familares, en pareja o con amigos, frente a una de las pantallas gigantes instaladas por el gobierno porteño para la ocasión.

El Parque Centenario de Caballito, donde estaba la otra pantalla gigante, se llenó de gente. Había familias completas y amigos tomando mate para soportar el frío.


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