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- 13.06.2014
140 años del Mariano Acosta: una escuela porteña comprometida con su historia
El lunes se realizará un acto en conmemoración del aniversario de la Escuela -bautizada "Mariano Acosta" en 1924, en homenaje a su fundador- que encuentra a una comunidad educativa con una tradición histórica de participación y compromiso.
El lunes próximo se cumplirán 140 años de la fundación de la Escuela Mariano Acosta, una institución que, "a pesar de los contextos históricos, los avances y los retrocesos de la Nación, permanece vigente porque tiene consolidada una fuerte identidad y tradición de participación", sostuvo su rectora, Raquel Papalardo.
Papalardo, junto con las coordinadoras del Área de Museos y de Archivo, Lizel Tornay y Luz Ayuso, respectivamente, trazaron, en diálogo con Télam, un recorrido histórico de la institución de Lenguas Vivas del barrio porteño de Balvanera, donde los alumnos cursan desde primer grado Inglés, Francés o Italiano.
"El camino que venimos construyendo desde que esta gestión asumió tiene tres pilares: el reflote de la memoria institucional, el fortalecimiento de la unidad académica y la apertura de puertas de la Escuela a la comunidad", sostuvo Papalardo.
Tal es así que desde 2009 existe un Espacio de la Memoria, que busca recuperar las historias de la institución desde sus inicios, en 1874, cuando se conformó como la segunda Escuela Normal del país, destinada únicamente a varones.
"Nace en la Manzana de las Luces, en un edificio alquilado ubicado en Balcarce y Alsina, por lo que formaba parte de ese proyecto de construcción de Nación; y eso se constituyó en una de las marcas de la Escuela", sostuvo Ayuso.
Desde 1890, la institución funciona en un edificio propio ubicado en Urquiza 277, diseñado por el arquitecto italiano Francisco Tamburini con la idea de la "escuela palacio", es decir, "la exteriorización, a través de la arquitectura, de la importancia que tiene dentro de una sociedad", explicó.
El Mariano Acosta se entretejió también con el proceso de ascenso social de los inmigrantes, en donde la escuela pública tuvo un papel fundamental: "un egresado de los `50 nos contaba, para el Archivo Oral que estamos creando, que para él era un gran orgullo haber estudiado allí, porque las condiciones para ingresar eran muy difíciles y exigentes", destacó Ayuso.
Los 140 años de historia dejaron en el Mariano Acosta huellas que fusionan las distintas épocas del país y hoy se vuelven parte de la identidad del lugar, al que concurren cientos de alumnos de los niveles primario, secundario y terciario.
En la entrada, por ejemplo, hay seis baldozas que recuerdan a los 38 detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar de 1976 que formaron parte del Acosta; o sobre el hall central, en donde se erige un busto de Sarmiento que data de 1956, un año después de la Revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón, y que deja el interrogante tácito sobre lo que había antes allí.
Por la institución pasaron diversas personalidades de la educación, la política y la cultura argentinas, entre ellos Julio Cortázar, a quien se lo homenajeará este año, al cumplirse los 100 de su natalicio, con un concurso literario de cuentos breves.
Además, en la entrada, una rayuela realizada en 2013 con mármol de carrara de una escalera conmemora los 50 años de Rayuela, la novela representativa del autor argentino.
Pero también reseña, invisible, una instancia de participación de la comunidad mediante la cual se recuperó el patrimonio y parte de la identidad del colegio, resignificando los mármoles viejos, esculpiéndolos con más historia.
Si bien los `90 "desmovilizaron y despolitizaron a la sociedad" -según apuntó Tornay-, actualmente, la participación activa de la comunidad, tanto de padres, alumnos y docentes, logró diversas mejoras, como por ejemplo "la recuperación del edificio, que es histórico", sostuvo.
Y cuando "se van logrando determinadas cosas, se genera una efervescencia que deja a la escuela en posición activa, con mucha energía y movilización positiva, ya no tanto por la demanda sino pensando en mejoras que tengan que ver con la identidad de la institución", destacó Ayuso.
"Es un orgullo pertenecer a esta comunidad", afirmó y agregó: "decir Mariano Acosta significa muchas cosas: una escuela comprometida, que defiende la educación y el espacio público, y la intervención política como forma de cambiar el día a día".
"No se si todos, pero muchos de los que pasamos por acá sentimos que compartimos esa identidad sobre lo que es la educación, con la convicción fuerte de que a través de la escuela pública se pueden abrir espacios que permiten más inclusión, participación y compromiso", consideró.
El lunes próximo se cumplirán 140 años de la fundación de la Escuela Mariano Acosta, una institución que, "a pesar de los contextos históricos, los avances y los retrocesos de la Nación, permanece vigente porque tiene consolidada una fuerte identidad y tradición de participación", sostuvo su rectora, Raquel Papalardo.
Papalardo, junto con las coordinadoras del Área de Museos y de Archivo, Lizel Tornay y Luz Ayuso, respectivamente, trazaron, en diálogo con Télam, un recorrido histórico de la institución de Lenguas Vivas del barrio porteño de Balvanera, donde los alumnos cursan desde primer grado Inglés, Francés o Italiano.
"El camino que venimos construyendo desde que esta gestión asumió tiene tres pilares: el reflote de la memoria institucional, el fortalecimiento de la unidad académica y la apertura de puertas de la Escuela a la comunidad", sostuvo Papalardo.
Tal es así que desde 2009 existe un Espacio de la Memoria, que busca recuperar las historias de la institución desde sus inicios, en 1874, cuando se conformó como la segunda Escuela Normal del país, destinada únicamente a varones.
"Nace en la Manzana de las Luces, en un edificio alquilado ubicado en Balcarce y Alsina, por lo que formaba parte de ese proyecto de construcción de Nación; y eso se constituyó en una de las marcas de la Escuela", sostuvo Ayuso.
Desde 1890, la institución funciona en un edificio propio ubicado en Urquiza 277, diseñado por el arquitecto italiano Francisco Tamburini con la idea de la "escuela palacio", es decir, "la exteriorización, a través de la arquitectura, de la importancia que tiene dentro de una sociedad", explicó.
El Mariano Acosta se entretejió también con el proceso de ascenso social de los inmigrantes, en donde la escuela pública tuvo un papel fundamental: "un egresado de los `50 nos contaba, para el Archivo Oral que estamos creando, que para él era un gran orgullo haber estudiado allí, porque las condiciones para ingresar eran muy difíciles y exigentes", destacó Ayuso.
Los 140 años de historia dejaron en el Mariano Acosta huellas que fusionan las distintas épocas del país y hoy se vuelven parte de la identidad del lugar, al que concurren cientos de alumnos de los niveles primario, secundario y terciario.
En la entrada, por ejemplo, hay seis baldozas que recuerdan a los 38 detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar de 1976 que formaron parte del Acosta; o sobre el hall central, en donde se erige un busto de Sarmiento que data de 1956, un año después de la Revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón, y que deja el interrogante tácito sobre lo que había antes allí.
Por la institución pasaron diversas personalidades de la educación, la política y la cultura argentinas, entre ellos Julio Cortázar, a quien se lo homenajeará este año, al cumplirse los 100 de su natalicio, con un concurso literario de cuentos breves.
Además, en la entrada, una rayuela realizada en 2013 con mármol de carrara de una escalera conmemora los 50 años de Rayuela, la novela representativa del autor argentino.
Pero también reseña, invisible, una instancia de participación de la comunidad mediante la cual se recuperó el patrimonio y parte de la identidad del colegio, resignificando los mármoles viejos, esculpiéndolos con más historia.
Si bien los `90 "desmovilizaron y despolitizaron a la sociedad" -según apuntó Tornay-, actualmente, la participación activa de la comunidad, tanto de padres, alumnos y docentes, logró diversas mejoras, como por ejemplo "la recuperación del edificio, que es histórico", sostuvo.
Y cuando "se van logrando determinadas cosas, se genera una efervescencia que deja a la escuela en posición activa, con mucha energía y movilización positiva, ya no tanto por la demanda sino pensando en mejoras que tengan que ver con la identidad de la institución", destacó Ayuso.
"Es un orgullo pertenecer a esta comunidad", afirmó y agregó: "decir Mariano Acosta significa muchas cosas: una escuela comprometida, que defiende la educación y el espacio público, y la intervención política como forma de cambiar el día a día".
"No se si todos, pero muchos de los que pasamos por acá sentimos que compartimos esa identidad sobre lo que es la educación, con la convicción fuerte de que a través de la escuela pública se pueden abrir espacios que permiten más inclusión, participación y compromiso", consideró.
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